Memorabilia


El día después. 4to día.

    Quiero compartir con vos las experiencias de mi 4to. día en Amsterdam.
    Como es de costumbre, casi todos los días llueve varias veces al dia. La gente que vive aquí está acostumbrada y anda en bicicleta con paraguas o camina bajo la lluvia sin pensar que esto sea malo. Es parte de su vida y, como nos ocurre a todos, la costumbre termina por volverse lo normal. En cada lugar del mundo, la gente tiene miedos diferentes. Algunos de esos miedos para nosotros son absurdos y no los entendemos bien. Otros miedos que nos persiguen a nosotros, aquí no los tienen como referencia. Depende qué miedos sepamos procesar y cómo lo hagamos para que el lugar en el que vivimos se torne natural, y por lo tanto lo veamos como normal.
    Tomé hoy un pequeño barco de pasajeros que me hizo recordar a las lanchas colectivas de Tigre, donde la naturaleza está totalmente en contacto con la gente y no pasa como en la Ciudad de Bs As, donde le damos la espada al rio. Cuando era adolescente, mi viaje de ensueño era ir al club de remo de Tigre, al que iba casi todos los fines de semana (si hacía bien los deberes!!!)…
    Ir a Tigre en aquella época era un viaje en sí mismo y recuerdo que en el Rowing Club Argentino, del que fui socio muchos años, tenía un cuarto en el que los socios podíamos dormir y así comenzar el sábado o domingo un viaje hacia el interior de la naturaleza, lo que nos permitía hacer un viaje hacia el interior de cada uno de los que lo hacíamos, o así lo vivía yo. Lo seguí haciendo hasta dos años después de terminar la secundaria, porque el trabajo y la universidad me devoraban el tiempo y me vi obligado a dejar algo que fue muy importante en mi vida. Si hoy estuviera en condiciones, trataría de remar, porque eso me hacía muy bien, en un sentido muy amplio.
    Todo esto es algo que me devuelve la visita a Amsterdam: volver de alguna forma a mi adolescencia en Tigre, pese a los miles de kilómetros que separan a un lugar de otro, en todo sentido. Pero en mi sentimiento más íntimo, Tigre y Amsterdam están en la misma zona de mi corazón.
    Una de las cosas que me gustan es que aquí se permiten vivir en casas flotantes sobre los ríos. Según supe hoy, hay permitidas 2.500 casas flotantes en Amsterdam, y si pudiese elegir un lugar para vivir hoy, sería un barco, porque allí sentiría una gran libertad para elegir dónde amanecer cada día.
    De allí fui al Rijksmuseum (se pronuncia graij museum dach), y pude ver y sentir la obra de grandes pintores holandeses. Creo que es el tipo de arte con el que más profundamente me identifico. Los colores que utilizan esos artistas son mayormente los fríos, que da como resultado (para mi forma de verlo), totalmente realista (es decir, muy poco efectista). Los temas que se ven en las pinturas son de la vida real y cotidiana, especialmente con escenas en el interior de casas, paisajes y retratos tanto individuales como colectivos. Las cosas más simples de la vida cotidiana han llamado la atención de los pintores holandeses. Al pintor Franz Hals, que no lo conocía, lo descubrí hoy aquí. Es mi preferido, muy por delante de Rembrandt.
    Mañana será otro día. Tengo ganas de visitar dos lugares: la Casa de Anna Frank, e ir a escuchar un concierto en el Concertgebouw, (koncertje bau).
    Mañana sigo...
    Saludos. Besos.
    Alejandro.

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Por Claudio Bevilacqua

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