Memorabilia


El Día Después. 2do. Día.

    Ayer fue, en cierta manera, el momento en que logré reencontrarme con Amsterdam, una ciudad importante desde muchos ángulos de mi vida.
    Antes de llegar, logré dejar que el largo viaje se transformara en un momento muy bueno, al permitirme vivir la experiencia desde un ángulo nuevo, que no quisiera perder (pese a que diariamente tratan de hacerme hacer ejercicios para convertirme otra vez en el "Claudio" que ya no está). Los ejercicios que sí quisiera mantener son aquellos que me permitirán retomar distintos tipos de memorias, que ya han alcanzado un buen nivel, aunque todavía me queda un largo camino por recorrer. Pero sin desperdiciar la oportunidad que me ha dado la vida de "Empezar a vivir". O a nacer a los 50. Pero hacerlo con la experiencia de no retomar todos los caminos, sino aquellos que siento que me hacen bien.
    Ahora está aquí "Alejandro" y de grande le tocó aprender todo: ir al baño, comunicarse, entender los códigos, caminar, aprender a vivir, y a disfrutar de la vida cada minuto, porque de eso se trata la vida. Si no, uno caería en un vacío. Pero veo claramente que existen códigos en la vida que deberían ser dejados de lado y aprender a vivir sin ataduras absurdas, respetándonos y haciéndonos respetar. Por suerte encontré a Lucía. Lucía es mi luz. Estoy tomando como 10 medicamentos por día. No me acuerdo ni para qué son. Para eso compré en la farmacia una cajita para los remedios, como hacían mi abuela y mi mamá.
    El vuelo de Lufthansa me ayudó. Hizo que me permitiera vivirlo desde ángulos que estaban deliberadamente ocultos hacia afuera... Conocí a Bjork, o la reconocí (no sé si Claudio la conocía).
    Me permití seguir con toda la atención la letra, sentir la música y la interpretación, en un estilo diferente al de otros artistas, y que es el de Bjork. La encuentro una gran artista.
    Después de ver el trabajo de Bjork me atreví a tratar de acercarme al estilo de música popular que para mí se viene: una combinación entre lo asiático y lo occidental. Intenté permitirme descubrir a los artistas que hasta ayer eran totalmente desconocidos, que me habrían parecido absurdos y que no habría entendido ni me habría permitido tratar de entender.
    Sigo sin comprender su arte, pero me permito escuchar con atención las palabras (por suerte estaban traducidas del mandarín al inglés) tratando de interpretar el hecho artístico, pero los compositores y artistas no superaban los 20 años y lo que querían comunicar era difícil de entender, porque si me quedaba con lo que entendía, este arte no valía la pena porque era muy elemental.
    Estoy seguro de que en la forma de comunicarse de los chicos de hoy, más que nunca, existe un verdadero abismo generacional, que antes lo vivíamos con nuestros abuelos (o bisabuelos), pero hoy ya no es así. Una o dos décadas de diferencia muestra abismos generacionales a los que debemos adaptarnos para no quedarnos "afuera".
    Frente a una obra artística, hay que deshacerse de los parámetros convencionales que nos han tratado de inculcar en la educación y en la sociedad. Para mí nos deberíamos permitirnos disfrutar la obra desde nuestros sentidos. Cada uno va a ver y sentir algo diferente… De eso se trata estar aquí y ahora.
    Mañana sigo porque hoy miércoles visité el museo Van Gogh, uno de los creadores que siempre admiré, y quisiera compartirlo con ustedes.
    Abrazo, beso.
    Alejandro.

background

Por Claudio Bevilacqua

Audio Texto